lun. Jun 24th, 2024
Vaquita marina: México entra en la lista negra junto con Libia y Afganistán: la convención internacional prohíbe todo comercio de especies
Un barco camaronero que fue encontrado por la Armada trabajando dentro del área protegida de la vaquita y la totoaba, en 2017 en el Mar de Cortés (Baja California).SEMAR (Cuarto Oscuro)

A partir de este lunes, México no podrá vender orquídeas ni cactus, ni podrá exportar piel de cocodrilo. La Convención Internacional sobre Especies Amenazadas de Fauna y Flora Silvestres (CITES) ordenó la suspensión de “todo comercio” con el país porque México no está haciendo “lo correcto” para detener la pesca ilegal de totoaba y así proteger a la vaquita. . La sanción afecta a 3.148 especies de plantas y animales. Esta medida, la más radical de la organización, solo se aplica a otros seis países del mundo: Somalia, Yibuti, Liberia, Santo Tomé y Príncipe, Afganistán y Libia. La Cancillería mexicana ha enviado este lunes una delegación a Ginebra para tratar de negociar las sanciones. Mientras tanto, las organizaciones ecologistas advierten de las duras consecuencias de esta prohibición.

La vaquita es el mamífero marino más amenazado del mundo, solo quedan ocho ejemplares. La especie habita en el Mar de Cortés, ubicado entre la península de Baja California y las costas de Sonora y Sinaloa. Su extinción está directamente relacionada con otro animal: la totoaba, el pez más grande del Golfo de California. La vejiga natatoria de la totoaba se ha convertido en un producto de lujo en China, donde se cree que tiene poderes afrodisíacos. Se vende por hasta $ 60,000. Este lucrativo negocio ha atraído a cientos de pescadores ilegales y también al crimen organizado.

Las dos especies comparten territorio, lo que significa que toda esta pesca ilegal se lleva a cabo en las áreas protegidas donde la vaquita trata de sobrevivir. El mamífero a menudo queda atrapado en las redes de enmalle que usan los pescadores para atrapar la totoaba. Enredada allí, se ahoga. El desplome es alarmante: en 1997 había casi 600 vaquitas, en 2016 había 60, solo un año después se redujeron a la mitad, y desde 2019 quedan menos de 10 ejemplares. Ante una extinción anunciada, organismos internacionales han exigido a México más esfuerzos para protegerla. Por ahora, sin resultados. La participación de grupos criminales ha obligado incluso a los defensores ambientales a exiliarse del país por el riesgo que implica tratar de proteger a esta especie.

En este contexto, CITES, que regula el comercio y defensa de especies protegidas en 184 países, rechazó el plan presentado por México en febrero para combatir el tráfico ilícito de totoaba. El organismo internacional consideró que no era adecuado para abordar el problema, principalmente por “la ausencia de elementos clave, como plazos claros para la implementación y el cumplimiento de los diferentes pasos del plan, con sus correspondientes hitos”. En consecuencia, en una resolución enviada este lunes, la secretaría de CITES recomienda “suspender todo el comercio de especímenes” con México

El Ministerio de Asuntos Exteriores ha asumido la embestida y va a enviar hoy una delegación para trabajar los aspectos a mejorar en el plan de actuación. Aun así, el Gobierno de Andrés Manuel López Obrador ha emitido un comunicado en el que “considera un trato desigual” hacia el país “al no tener en cuenta el esfuerzo exhaustivo y las múltiples acciones que se han llevado a cabo”. México prohibió las redes de enmalle en el Mar de Cortés en 2017, también ha colocado vigilancia naval y hundido embarcaciones de concreto con anzuelos para que las redes de enmalle no funcionen. Además, según datos oficiales, decomisaron más de 2.300 cultivos de totoaba, impusieron multas por 337 millones de pesos (17 millones de dólares) y recuperaron 384 redes ilegales entre septiembre de 2019 y septiembre de 2021.

Sin embargo, la pesca ilegal continúa a gran escala. Este mismo fin de semana, anticipándose a la llegada de las sanciones, alrededor de 200 embarcaciones, sin registro ni permisos, lanzaban redes para capturar totoaba. Dentro del área de refugio de la vaquita, que ocupa unos 13.000 kilómetros cuadrados, se desarrollan actividades ilegales. En su interior está la denominada Zona de Tolerancia Cero —de unos 230 kilómetros cuadrados—, donde la Secretaría de Marina colocó el muro de bloques de hormigón con ganchos y la vigilancia es más exhaustiva.

En su plan enviado a CITES, el Gobierno de México se comprometió a utilizar radares, “redoblar la vigilancia” y “plantar” más bloques de concreto, pero para el organismo internacional se necesitaban más medidas para evitar el ingreso de pescadores ilegales en general por toda la zona de refugio. Exteriores también apuntó a controlar los puertos y aeropuertos para que el cultivo de totoaba no pudiera ser sacado del país: “Es importante señalar que en el problema del tráfico ilegal de totoaba hay una corresponsabilidad internacional de los países de tránsito y de destino . Asimismo, es necesario cumplir con la oferta de CITES para financiar estudios en atención al Alto Golfo de California”.

La sanción se mantendrá vigente hasta que el plan del Gobierno mexicano parezca adecuado al organismo internacional. Las consecuencias económicas pueden ser millonarias. “Las sanciones de CITES representan un embargo de proporciones catastróficas, nunca antes visto tanto para el comercio como para nuestra imagen internacional”, argumenta Ernesto Zazueta, presidente de la Asociación de Zoológicos, Criaderos y Acuarios de México.

La organización pone como ejemplo a la candelilla, una planta que crece en los desiertos de Coahuila y que solo existe en México, muy demandada en la industria cosmética, balística y aeronáutica. “Muchas comunidades del norte en extrema pobreza dependen de él”, dice la asociación. Además, también da un ejemplo del impacto para la industria peletera guanajuatense o para la industria de instrumentos musicales, ya que hay madera “irreemplazable” que está dentro de las especies reguladas por CITES. “Por si fuera poco, el sistema de Unidades de Manejo para la Conservación de la Vida Silvestre en México tiene bajo su manejo sustentable 38.8 millones de hectáreas, las cuales con esta suspensión del comercio corren grave riesgo de colapsar, ya que los recursos que generaron para su la subsistencia desaparecerá”, concluye Zazueta.

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